Thank you for your example/ Gracias por su ejemplo Print
Youth Column
Written by Maria-Pia Negro Chin - CNS   

Three years ago, I wrote my first column focused on Pope Francis' message to young people during his 2016 apostolic visit to Mexico.

"They tell us we are the hope for a better world. But who gives us hope?" a young woman asked the pope. He replied that the horrors of the world are no match for Jesus.

Through Jesus, the pope said, "it is possible to believe that life is worth the effort, it is worth giving of your best, to be leaven, salt and light among friends, in neighborhoods, communities, and families."

The message still rings true today. Besides a determination to make the world a better place, many young people try to glorify God with actions and prayers every day.

Most recently at World Youth Day and V Encuentro events, I met young adults and students who are connected to the hopes, worries, and dreams of young people, and have a heart for ministry. Their authentic and hopeful opinions, and commitment to their faith and doing God's will, remind me that the church and the world will be in good hands.

When young people are challenged and trusted, they do great things. I saw an example of this in Taiwan, where Filipino migrant workers in their 20s teamed up with a priest to run different programs at a parish.

Or in the countless stories in Catholic media of young people who want to share God's love with others by helping those in the peripheries by: reaching out to those who are homeless and hungry, holding marches and prayer vigils, giving their time and resources to help victims of natural disasters, consoling people, connecting and supporting migrants and refugees, and using their talents to help others.

These short three years have marked me and often inspired me.

It is now time to let new voices share a hopeful and inspiring perspectives for young people. In this last column, I want to thank you. Thank you, young people, for your example, witness and creativity in finding solutions. You were a reminder of God's grace. Your witness gives me hope. Keep striving to be modern-day saints.

Hearing your voices, opinions, and initiatives made me admire your resilience, maturity, honesty, and hopeful take on life, even amid hardships.

A Venezuelan pilgrim attending a catechesis at World Youth Day Panama had a message of hope for the youth of the world. "At the most difficult moment of your life, be thankful for your life," he said. "That experience would make you greater as a person, it is going to strengthen you, give you hope, give you the will to fight for your future."

While researching, I also learned of older "every day" saints: the professionals who dedicate themselves to serve young people -- counselors, youth ministers, mental health professionals, mentors, and friends -- who listen to young people and support them in their journey to adulthood.

Each column helped me grow in one way or another. This column also pushed me to make time to truly be there for younger relatives -- even when we live far apart.

It also made me face some issues and old wounds that had not healed as well as I had thought -- but revisiting this pushed me to reach out for help to start a true process of healing. So, thank you.

I'm grateful to have been able to share what limited insight I can with regards on issues affecting teens today.

May you continue to know the presence of God in your journey. I'll be praying and rooting for you. God bless.

- - -

Hace tres años, escribí mi primera columna, centrada en el mensaje del papa Francisco a los jóvenes durante su visita apostólica de 2016 a México.

"Nos dicen que somos la esperanza para un mundo mejor. ¿Pero que nos da esperanza?" una joven le preguntó al papa. Él respondió que los horrores del mundo no son rival para Jesús.

A través de Jesús, dijo el papa, "es posible creer que la vida vale la pena, que vale la pena dar lo mejor de sí, ser fermento, ser sal y luz en medio de los amigos, en medio del barrio, en medio de la comunidad, en medio de la familia".

El mensaje sigue resonando hoy en día. Además de la determinación de hacer del mundo un lugar mejor, muchos jóvenes tratan de darle la gloria a Dios con acciones diarias y oraciones.

Recientemente, durante la Jornada Mundial de la Juventud y el V Encuentro, conocí a jóvenes adultos y estudiantes que están conectados con las esperanzas, preocupaciones y sueños de otros jóvenes, y que tienen un corazón para el ministerio.

Sus opiniones auténticas y esperanzadoras, y su compromiso con su fe y con la voluntad de Dios, manifiestan que la iglesia y el mundo estarán en buenas manos.

Cuando los jóvenes encuentran retos y se les confía responsabilidades, ellos hacen cosas geniales. Vi un ejemplo de esto en Taiwán, donde los trabajadores migrantes filipinos jóvenes se unieron a un sacerdote para dirigir diferentes programas parroquiales.

O en las innumerables historias en los medios católicos de adolescentes que desean compartir el amor de Dios con los demás ayudando a los que están en las periferias: ayudando a quienes no tienen hogar y tienen hambre, celebrando marchas y vigilias de oración, dando su tiempo y recursos para ayudar a las víctimas de desastres naturales, consolando a las personas, conectando y apoyando a los migrantes y refugiados, y utilizando sus talentos para ayudar a otros.

Estos tres años de escribir esta columna me han marcado e inspirado.

Ahora es el momento de invitar a nuevas voces a que compartan sus perspectivas esperanzadoras e inspiradoras con los jóvenes. En esta última columna, quiero agradecerles. Gracias, jóvenes, por su ejemplo, creatividad para encontrar soluciones y por su testimonio. Son un recordatorio de la gracia de Dios. Su compromiso me da esperanza. Sigan esforzándote por ser santos modernos.

Escuchar sus voces, opiniones e iniciativas me hizo admirar su madurez, honestidad, su capacidad de recuperación, y esperanza en la vida, incluso en medio de dificultades.

Un peregrino venezolano que asistía a una catequesis en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá tenía un mensaje de esperanza para los jóvenes del mundo. "En el momento más difícil de tu vida, agradezcas por estar vivo", dijo. "Esa experiencia te hará más grande como persona, te va a fortalecer, te dará esperanza, te dará las ganas de seguir luchando por tu futuro".

Mientras investigaba para prepararme para las columnas, también aprendí de santos de "cada día": los profesionales que se dedican a servir a los jóvenes -- consejeros, ministros de pastoral juvenil, profesionales de la salud mental, mentores y amigos -- que escuchan a los jóvenes y los apoyan en su camino a la adultez.

Estoy agradecida de haber podido compartir un poco de información sobre los problemas que afectan a los adolescentes de hoy.

Esta columna también me impulsó a forjar un tiempo para estar verdaderamente presente con mis familiares más jóvenes, incluso cuando vivimos lejos. Cada columna me ayudó a crecer de una manera u otra.

También me hizo enfrentar algunos problemas y antiguas heridas que no se habían curado tan bien como había pensado, pero esto me impulsó a pedir ayuda para iniciar un verdadero proceso de sanación. Así que gracias.

Espero que continúen conociendo la presencia de Dios con cada paso. Échenle ganas que con Dios todo se puede. Estaré rezando por ustedes. Que Dios los bendiga.


Maria-Pia Negro Chin is bilingual associate editor at Maryknoll Magazine.