Take time to declutter before school starts/ Tome tiempo para organizarse antes de empezar el año escolar Print
Youth Column
Written by Maria-Pia Negro Chin - CNS   

Summer vacation is a time for relaxation, quality time with family and friends, and activities to enjoy the moment and refresh our souls. One way to renew our spirits is to dedicate time serving others and focus on developing different skills. For my family, summer "renewal" included decluttering and letting go of all the things that we accumulated during the year.

Before deciding what we needed for the new school year, my siblings and I had to take stock of what we had, clean the clutter, donate what we did not need and recycle the rest. You'd be surprised at how much we collected without realizing it.

I was reminded of the importance of decluttering as I was heading to the bus stop one day. My backpack broke and I almost tripped with things falling from it. As I separated my possessions in plastic bags while the bus passed me by, I realized part of the problem.

I had not emptied my backpack before collecting more items during a trip. I was carrying needless things around and they broke the backpack. Many of the items inside were for "just in case," things to read when I had time, things I offered to carry for others or things I could have left behind.

Most of it just added extra weight, made things harder to find and, frankly, left me more tired than I needed to be. I had to take stock of what I was lugging around and declutter.

This decluttering tradition can be applied to other aspects of life. Often we accumulate stuff, thoughts, worries or useless things that are just taking up space in our rooms, homes, minds and hearts. These attachments make it harder to function to the best of our ability. The mess keeps us from being grateful for God's gifts. Sometimes, the clutter even covers up or pushes out things we actually need.

Simplifying and taking stock of what we are carrying might seem like a daunting task, but summer is the perfect time to tackle the clutter little by little. Getting rid of what is taking up space at home can give us clarity -- and make it easier to stay organized.

Less clutter gives us a realistic view of what matters most (and what really does not matter). Decluttering frees us to say "yes" to what's most important.

Once we have cleared the unnecessary junk, we can take other steps for positive change. Although we can make an effort to be better anytime, we realize something is keeping us from being the person God wants us to be. Decluttering before the new school year gives us a better chance to grow into this person. Now is the time to make room for God in our lives.

New beginnings are opportunities to let go of the things we are attached to that are not helpful to growing closer to God (and our true self). After simplifying our possessions and letting go of our attachments, he can take up more room -- if we invite him.

"We need to ask the help of God's spirit so that we can learn, grow and discover in the coming year," Holy Cross Father John Jenkins told students at the University of Notre Dame at a Mass of the Holy Spirit years ago. These Masses have been long-standing traditions at many Catholic universities, where students, parents, faculty and administrators pray so the Holy Spirit enlighten, strengthen, comfort and guide them in the new academic year.

Whether you are transitioning to college, changing schools or just going to the next grade, a new school year is an opportunity to start anew. Getting rid of your mental and physical clutter this summer can make room for the new challenges and exciting opportunities God has in store for you.

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Las vacaciones de verano son días de relajación, de compartir con la familia y amigos, y de disfrutar de actividades amenas y refrescar nuestras almas. Una forma de renovar nuestros espíritus es dedicar tiempo a servir a los demás y enfocarse en desarrollar diferentes habilidades. Para mi familia, la renovación veraniega incluía el ordenar y deshacernos de todas las cosas que habíamos estado acumulando durante el año.

Antes de decidir qué necesitábamos para el nuevo año escolar, mis hermanos y yo teníamos que hacer un inventario de nuestras cosas, limpiar el desorden, donar lo que no necesitábamos y reciclar el resto. Te sorprenderías de cuántas cosas recolectamos y guardamos sin darnos cuenta.

Me acordé de la importancia de eliminar lo que no necesito un día que me dirigía a la parada del autobús. Mi mochila se rompió y casi tropecé con cosas que caían de ella. Mientras separaba mis posesiones en bolsas de plástico, y el autobús se alejaba, me di cuenta de parte del problema.

No había vaciado mi mochila antes de recoger más artículos durante un viaje y estaba cargando cosas innecesarias y rompieron la mochila.

Muchas de las cosas que había dentro eran "por si acasos", cosas para leer cuando tenía tiempo, cosas que ofrecía llevar para otros o cosas que podría haber dejado atrás.

La mayor parte de lo que cargaba añadía más peso, hacía todo más difícil de encontrar y, francamente, me dejaba más cansada. Tenía que hacer un balance de lo que estaba cargando y organizar eliminando lo innecesario.

Esta tradición de eliminar el desorden se puede aplicar a otros aspectos de la vida. A menudo acumulamos cosas, pensamientos, preocupaciones o simplemente cosas inútiles que ocupan espacio en nuestras habitaciones, hogares, mentes y corazones.

Estas posesiones hacen que sea más difícil funcionar al máximo de su capacidad. El desorden nos impide ser agradecidos por los regalos de Dios. A veces, el desorden incluso cubre o empuja cosas que realmente necesitamos.

Simplificar nuestras vidas y hacer un balance de las cosas con las que cargamos puede parecer una tarea ardua, pero el verano es el momento perfecto para abordar el desorden poco a poco.

Deshacerse de lo que está ocupando espacio en casa puede darle claridad, y hace que sea más fácil mantener las cosas organizadas.

Menos desorden le da una visión realista de lo que más importa (y lo que realmente no importa). "Decluttering" te libera para decir "sí" a las cosas más importantes.

Una vez que haya eliminado lo innecesario, puede tomar otras medidas para un cambio positivo. Aunque podemos hacer un esfuerzo para ser mejores en cualquier momento nos damos cuenta de que algo nos impide ser la persona que Dios quiere que seamos. El organizar nuestras vidas antes del nuevo año escolar nos da una mejor oportunidad de volvernos dicha persona. Ahora es el momento de hacer espacio para Dios en nuestras vidas.

Los nuevos comienzos son oportunidades para soltar las cosas a las que estamos apegados y que no ayudan a crecer más cerca de Dios (y de nuestro verdadero yo). Después de simplificar nuestros posesiones y soltar nuestros apegos, él puede ocupar más espacio, si lo invitamos.

"Necesitamos pedir la ayuda del Espíritu de Dios para que podamos aprender, crecer y descubrir el próximo año", padre John Jenkins de la Santa Cruz, les dijo a los estudiantes en la Universidad de Notre Dame en una Misa del Espíritu Santo hace años. Estas Misas han sido tradiciones antiguas en varias universidades católicas, donde los estudiantes, profesores, padres y administradores oran para que el Espíritu Santo los ilumine, los fortalezca, los consuele y los guíe en el nuevo año académico.

Ya sea que esté en transición a la universidad, cambiándose de escuela o simplemente vaya al próximo grado, un nuevo año escolar es una oportunidad para comenzar de nuevo. Deshacerse de su desorden (mental y físico) este verano puede hacer espacio para los nuevos desafíos y oportunidades que Dios tiene reservado para usted.


Maria-Pia Negro Chin is bilingual associate editor at Maryknoll Magazine.

 

 


 
 

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