Do not fuel culture of the shocking/ No alimente el culto al impacto Print
Youth Column
Written by Maria-Pia Negro Chin   
Monday, Jan. 22, 2018 -- 10:51 AM

Technology can better the world. But, if it is not used responsibly, technology can negatively impact society.

A recent example of this is a video uploaded by a YouTube star on December 31, which shows his crew walking into the Aokigahara -- the Japanese forest where dozens of people commit suicide every year. The video, which many called exploitative, included footage of a dead body and warnings about "suicide not being the answer" interspersed with jokes typical to the YouTuber's irreverent style.

Many condemned the insensitive video, which was especially jarring for people who had experienced the loss of a loved one or had contemplated suicide. The YouTuber took down the video after 24 hours amid the backlash, having been viewed 6.3 million times. During his second apology, Logan Paul, the YouTuber, posted a contrite video where he asked for forgiveness from the victim and his family.

"I should have never posted the video; I should have put the cameras down," he said. "For my fans who are defending my actions, please don't. They do not deserve to be defended."

I sincerely hope the young man learns and grows from this experience. Suicide is nothing to make light of, and studies show that sensationalizing it can be dangerous. (If you saw the video and were disturbed by it, you can talk to someone at the National Suicide Prevention Lifeline in either English 1-800-273-8255 or Spanish 1-888-628-9454.)

What this incident represents is worrisome. It seems like this everything-must-be-shocking culture has desensitized us to expect things to be surprising and "entertaining," without considering its effects on others.

According to a 2015 study by Variety, eight out of 10 influencers for 13 to 17 year-olds are YouTubers. With young teenagers looking up to "vloggers" (video bloggers) more than traditional celebrities. YouTubers have a huge responsibility to those who follow, trust, and want to emulate them.

But viewers also have the responsibility to reject content they consider cruel, harmful, or disrespectful. Otherwise, we blur the lines and fail to keep them accountable.

In the case of Logan Paul, he took it several steps too far. But, when defending him, many of his young fans seemed not to realize what was wrong with the video. It almost felt like -- as long as he went back to vlogging daily -- everything would be forgiven.

The problem with our happily partaking in a "cult of the shocking" is that we encourage YouTubers to make everything a spectacle, be it for the views, attention or, often, money. "People may want to punish Paul's crassness and disrespect, but he, like every other social-media star, was responding to the incentives we've set up," said The Atlantic. (Paul did not attempt to make money off the first video.)

Unfortunately, there are still a lot of videos where people risk their safety or mock something really serious, like suicide, or abuse, or violence. The cult of shock also can make people bystanders focused on filming unfortunate events before helping, or turn an otherwise peaceful fan into someone who sends threatening comments to anyone attacking their favorite YouTuber. Don't fall into the trap of mob mentality.

If your friend or younger sibling is a loyal fan of a YouTuber who is problematic, help them to realize the difference between authentically surprising material, and exploitative or unethical vlogging.

There is tons of tasteful content in YouTube: music, documentaries, tutorials, and positive role models. Find it and spread positivity. Technology can empower people to find a community and a sense of belonging, and to learn more from people from all over the world, and to enact positive change.

No alimente el culto al impacto

La tecnología puede mejorar el mundo. Pero, si no se usa de manera responsable, la tecnología puede tener un impacto negativo en la sociedad.

Un ejemplo reciente de esto es un video subido por una estrella de YouTube el 31 de diciembre, que muestra a su grupo caminando hacia Aokigahara, el bosque japonés donde docenas de personas se suicidan cada año. El video, que muchos dijeron fue insensible y se aprovechó de la tragedia ajena, incluía imágenes de un cadáver y advertencias de que "el suicidio no es la respuesta", intercaladas con chistes típicos del estilo irreverente del YouTuber.

Muchos condenaron el video, que fue especialmente chocante y desatinado para las personas que habían experimentado la pérdida de un ser querido o que habían contemplado el suicidio. El YouTuber bajó el video después de 24 horas en medio de la reacción adversa, pero el video ya había sido visto 6.3 millones de veces. Durante su segunda disculpa, Logan Paul, el YouTuber, publicó un video contrito donde pidió perdón a la víctima y a su familia.

"Nunca debí haber publicado el video; debí apagar las cámaras ", dijo. "Para mis fanáticos que defienden mis acciones, por favor no lo hagan. No merecen ser defendidas".

Sinceramente espero que el joven aprenda y crezca de esta experiencia. El suicidio no es nada del otro mundo, y los estudios demuestran que el sensacionalismo puede ser peligroso. (Si vio el video y le afectó, puede hablar con alguien en National Suicide Prevention Lifeline en español 1-888-628-9454 o en inglés 1-800-273-8255).

Lo que este incidente representa es preocupante. Parece que esta cultura de todo-debe-ser-impactante nos ha insensibilizado y llevado a esperar que las cosas sean sorprendentes y "entretenidas", sin considerar sus efectos en los demás.

De acuerdo con un estudio de 2015 de Variety, ocho de cada 10 personas con influencia en adolescentes de entre 13 y 17 años son personalidades de YouTube. Con los jóvenes admirando a los vloggers (video bloggers) más que a las celebridades tradicionales, los usuarios de YouTube tienen una enorme responsabilidad con aquellos que los siguen y quieren emularlos.

Sin embargo, los espectadores de YouTube también tienen la responsabilidad de rechazar el contenido que consideran cruel, dañino o irrespetuoso. De lo contrario, borramos la línea de lo correcto y no hacemos que los videografos se hagan responsables.

En el caso de Logan Paul, él lo llevó demasiado lejos. Pero, al defenderlo, muchos de sus jóvenes fanáticos parecían no darse cuenta del problema con el video. Casi parecía que, siempre y cuando volviera a hacer un video blog a diario, todo sería perdonado.

El problema con nuestra participación feliz en un "culto de lo impactante" es que alentamos a los usuarios de YouTube a que todo sea un espectáculo, ya sea por vistas, por llamar la atención o, a menudo, por dinero a cambio de videos. "La gente puede querer castigar la tosquedad y la falta de respeto de Paul, pero él, como todas las demás estrellas de los medios sociales, estaba respondiendo a los incentivos que hemos establecido", dijo The Atlantic. (Paul no intentó ganar dinero con el primer video).

Desafortunadamente, todavía hay muchos videos donde las personas arriesgan su seguridad o se burlan de algo realmente serio, como el suicidio, el abuso o la violencia. El culto a lo impactante también puede hacer que los transeúntes se concentren en filmar eventos desafortunados antes de ayudar, o que un fan pacífico envíe comentarios amenazantes a cualquiera que ataque a su YouTuber favorito. No caigas en la trampa de la mentalidad de masas.

Si su amigo o hermanos menores son seguidores leales de un YouTuber que es problemático, ayúdelos a darse cuenta de la diferencia entre algo auténticamente sorprendente o algo sin ética que lleva a la explotación.

Hay toneladas de contenido de buen gusto en YouTube: música, documentales, tutoriales y modelos positivos. Encuéntralo y difunde la positividad. La tecnología puede empoderar a las personas para que encuentren una comunidad y un sentido de pertenencia, para que aprendan más de personas de todo el mundo y promulguen cambios positivos.


Maria-Pia Negro Chin is bilingual associate editor at Maryknoll Magazine.

 
 

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