Called to lend a hand to refugees Print
Youth Column
Thursday, Jun. 22, 2017 -- 12:00 AM

If you had to flee your home, what would you take? Food or water for the uncertain journey? Photos of your loved ones? A keepsake of your homeland? Your phone? Your passport?

Each day, war, violence, persecution, or oppression force thousands of families to flee their homes. These are people like you and me who leave everything behind -- everything except their hopes for a safer future.

As part of its #WithRefugees campaign last year, UNHCR, the United Nations refugee agency, produced videos about the heart-wrenching experiences of those forcibly displaced. One of their videos featured a spoken word poem listing what these refugees took with them and why they carried these objects on their search for survival. (To watch this video, go to bit.ly/2cEnmbr.)

When listening to the items, I could imagine children, teenagers, mothers and fathers, grandparents carrying what they could to survive or to give them some solace. It made me remember a post on social media that showed a young teenager, called Eslam, from war-torn Syria, who carried a backpack while fleeing that contained three shirts, jeans, a bracelet and a little teddy bear she later had to leave behind.

I also thought of Rawan Batal, another Syrian teenager, who fled her home with her mother and two siblings. She had to leave everything behind.

"There was no time to grab anything," she told UNHCR. "We had just the clothes we were wearing."

She was 16 years old when she became a refugee in 2013. Later, she reunited with her father and brother and the family walked for several days, crossing into Turkey.

Rawan and Eslam are only two examples of the young people who flee their countries every day. Worldwide, there are about 65 million forcibly displaced persons (including refugees, asylum seekers, and internally displaced people). Of the 21.3 million refugees in the world, the United Nations states that roughly half are under the age of 18.

Teenagers are among the most vulnerable to violence in any refugee population. They sometimes continue experiencing hardships and dangers. Other times, they can recover a semblance of normalcy by studying in refugee camps, while they wait for home to be safe enough to return. They keep their dreams, hopes, and will to survive.

On June 20, the United Nations calls the global community to observe World Refugee Day "to honor the courage, strength, and determination of women, men and children who are forced to flee their homeland under the threat of persecution, conflict, and violence."

How can you stand in solidarity and help refugees in their plight on that day and onward? Catholic organizations like Catholic Relief Services, Caritas and Jesuit Refugee Service that provide support in refugee camps and communities around the world suggest some ways to help.

These include learning more about the refugee and migrant crisis, advocating for refugees, using social media to raise awareness and dispel myths, fundraising to support organizations that help refugees locally and abroad, praying for the protection of refugees and for an end to the root causes of violence forcing families to flee, and volunteering at resettlement agencies to help refugees in your area.

"Refugees are people like everyone else, but people who have lost their homes, jobs, relatives, and friends due to war," Pope Francis said last year on the eve of World Refugee Day. "Their stories and their faces call us to renew our commitment to create peace in justice. For this reason, we want to be with them: to meet them, welcome them, listen to them, so as to become peacemakers together according to God's will."

The Book of Leviticus called the Israelites to love migrants and refugees and treat them no differently than their neighbors "for you too were once aliens in the land of Egypt." As Christians, we have the same call to extend a helping hand to refugees and vulnerable people on the move, for when we do, we meet Jesus -- who himself was part of a refugee family in Egypt.

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Si tuviera que huir de su casa, ¿qué llevaría consigo? Comida o agua para el viaje incierto? Fotos de sus seres queridos? ¿Un recuerdo de su patria? ¿Su teléfono? ¿Su pasaporte?

Cada día, la guerra, la violencia, la persecución o la opresión obligan a miles de familias a huir de sus hogares. Estas son personas como usted y yo que dejan todo atrás -- todo excepto sus esperanzas de un futuro a salvo.

Como parte de su campaña #ConLosRefugiados del año pasado, ACNUR, la agencia de refugiados de las Naciones Unidas, produjo videos sobre las experiencias desgarradoras de los desplazados forzados. Uno de sus videos mostraba un poema que enumeraba lo que estos refugiados tomaron con ellos y por qué llevaban estos objetos en su búsqueda de supervivencia. (Para ver este video, vaya a bit.ly/2sl4cjz)

Al escuchar la lista de objetos, podría imaginar a los niños, adolescentes, madres y padres, abuelos que llevaron lo que pudieron para sobrevivir o para brindarles consuelo. Me hizo recordar un post en las redes sociales que mostraba a una joven adolescente de Siria, llamada Eslam, que mientras huía llevaba una mochila con tres camisas, pantalones vaqueros, un brazalete y un osito de peluche que más tarde tuvo que dejar atrás.

También pensé en Rawan Batal, otra adolescente siria, que huyó de su casa con su madre y dos hermanos. Ella tuvo que dejar todo atrás.

"No hubo tiempo para coger nada", le dijo a ACNUR. "Teníamos sólo la ropa que llevábamos".

Tenía 16 años cuando se convirtió en refugiada en 2013. Más tarde se reunió con su padre y su hermano y la familia caminó por varios días, cruzando a Turquía.

Rawan y Eslam son sólo dos ejemplos de jóvenes que huyen de sus países todos los días. En todo el mundo, hay alrededor de 65 millones de desplazados forzados (incluyendo refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos). De los 21,3 millones de refugiados en el mundo, las Naciones Unidas indica que aproximadamente la mitad son menores de 18 años.

Los adolescentes están entre los más vulnerables a la violencia en cualquier población de refugiados. A veces continúan experimentando dificultades y peligros. Otras veces pueden recuperar una apariencia de normalidad estudiando en campamentos de refugiados, mientras esperan a que su hogar esté lo suficientemente seguro como para regresar. Mantienen sus sueños, esperanzas y voluntad para sobrevivir.

El 20 de junio, la ONU llama a la comunidad mundial a celebrar el Día Mundial del Refugiado "para honrar el valor, la fuerza y la determinación de las mujeres, los hombres y los niños que se ven obligados a huir de su patria bajo amenaza de persecución, conflicto y violencia".

¿Cómo puede demostrar solidaridad y ayudar a los refugiados en su difícil situación en ese día y en adelante? Organizaciones católicas como Catholic Relief Service, Caritas, y Jesuit Refugee Service, que brindan apoyo en campamentos de refugiados y comunidades alrededor del mundo, sugieren algunas maneras de ayudar.

Estos incluyen aprender más acerca de la crisis de refugiados y migrantes, abogar por los refugiados, usar las redes sociales para aumentar la conciencia y disipar los mitos, recaudar fondos para apoyar a las organizaciones que ayudan a refugiados localmente y en el extranjero, orando por la protección de los refugiados y por el fin a las causas de la violencia que obliga a las familias a huir, y ser voluntario en las agencias de reasentamiento para ayudar a los refugiados en su área.

"Los refugiados son personas como todos, pero a quienes la guerra les ha quitado la casa, el trabajo, los familiares, los amigos", dijo el papa Francisco en la víspera del Día Mundial de Refugiados del año pasado. "Sus historias y sus rostros nos llaman a renovar el compromiso para construir la paz en la justicia. Por esto queremos estar con ellos: salir a su encuentro, acogerlos, escucharlos, para ser juntos artesanos de paz según la voluntad de Dios".

El Libro de Levítico llamó a los israelitas a amar a los inmigrantes y a los refugiados y tratarlos de manera diferente a sus vecinos "porque ustedes también fueron una vez extranjeros en la tierra de Egipto". Como cristianos, tenemos el mismo llamado para extender una mano a los refugiados y personas vulnerables, porque cuando lo hacemos, nos encontramos con Jesús -- quien fue parte de una familia de refugiados en Egipto.

To learn more, go to http://www.usccb.org/about/resettlement-services/world-refugee-day.cfm.

To find local World Refugee Day events, check with your local diocese or go to http://www.unhcr.org/refugeeday/us/events/.


Maria-Pia Negro Chin is bilingual associate editor at Maryknoll Magazine.

 
 

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