Man proposes, but God disposes / El hombre propone, Dios dispone Print
Youth Column
Thursday, Jul. 21, 2016 -- 12:00 AM

Sometimes I have to remember that circumstances can change the most meticulous plans. In these cases, making the effort to adapt is hard but, often, necessary.

Besides being opportunities to practice patience, flexibility, and perseverance, unexpected changes can redirect us to the path God intends. We might miss this if we wrestle to make things happen our way. But, sometimes, changes in plans can be blessings in disguise. These changes are also reminders that we are not totally in control of our lives. Unpredictability can be frustrating. Or it can be humbling -- a chance to grow.

The changes are opportunities to say, "God, I trust you to take control of my life."

Once you say yes and tell God to use you as he sees fit, then it is time to commit and take the steps necessary to make it happen. This could include deepening your spiritual life to be more attuned to the inspirations of the Holy Spirit.

Often the signs might be subtle. Other times the answers might be so obvious that it becomes a matter of obedience to take the next step.

Last year, I met a mother who was an example of learning to trust and letting God be in control. She struggled in guiding her teenage boy, who suddenly decided he wanted to be a doctor. She did not know anything about this field or how to support him; this had been a surprising decision. She was anxious and worried until she offered her son up to God.

After she let God take full control, opportunities about medical seminars started opening. She and her husband encouraged their son to pursue them.

Yes, sometimes God asks us to follow him by doing something that we haven't exactly planned. This does not make change any less scary, but it reassures us that God is in charge.

As humans, we can make countless plans but at the end it is God who shapes the outcome.

My own mom has sayings about accepting God's plans instead of forcing him to adhere to your plans. One is "man proposes, but God disposes" from Thomas a Kempis' The Imitation of Christ. However lofty our objectives -- and regardless of how hard we strive to achieve them -- our plans are just that, plans. The 15th-century devotional also says, "The resolutions of the just depend rather on the grace of God than on their own wisdom; and in him they always put their trust, whatever they take in hand."

Letting God's plans shape your actions can be comforting yet challenging. Whether the curveballs that life throws at you affect your daily to-do list or your "five-year life plan," you can choose to see these changes as gifts.

In this Year of Mercy, one of my goals is to practice patience, humility, and perseverance when things don't go as planned. After all, the unpredictability of life can be an opportunity to follow God's plan and trust that it will certainly bear better fruit than we ever could have imagined.

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A veces tengo que recordar que las circunstancias pueden cambiar los planes más minuciosos. En estos casos, tratar de adaptarse a los cambios es difícil, pero, a menudo, necesario.

Además de ser una oportunidad de practicar la paciencia, flexibilidad y perseverancia, los cambios inesperados pueden redirigirnos al camino que Dios quiere. Puede ser que no experimentemos esto si luchamos para hacer que las cosas sucedan a nuestra manera.

Pero, a veces, los cambios en los planes pueden ser bendiciones disfrazadas. Estos cambios también son recordatorios de que no estamos totalmente en control de nuestras vidas. Lo imprevisto puede ser frustrante o puede ser una oportunidad de crecer.

Los imprevistos son oportunidades para decir: "Dios, confío en ti, toma el control de mi vida".

Una vez que dices sí a Dios y dejas que Dios te use a su antojo, entonces es el momento de comprometerse y tomar las medidas necesarias para que esto ocurra. Esto podría incluir la profundización de tu vida espiritual para ser más sensible a las inspiraciones del Espíritu Santo.

A menudo, los signos pueden ser sutiles. Otras veces estos signos son las respuestas que podrían ser tan obvias que dar el siguiente paso se convierte en una cuestión de obediencia.

El año pasado, me encontré con una madre que era un ejemplo de aprender a confiar y dejar que Dios tome las riendas de su vida. Ella trataba de apoyar a su hijo adolescente, que de pronto decidió que quería ser médico. Ella no sabía nada acerca de este campo o la forma de apoyarlo; los cambios de planes la tomaron por sorpresa. Estaba ansiosa y preocupada hasta que ella le ofreció su hijo a Dios.

Después de que ella dejó que Dios tomará el control completo, las oportunidades en el campo de la medicina comenzaron a abrirse. Ella y su marido animaron a su hijo para conseguir sus metas.

Sí, a veces Dios nos pide que lo sigamos al hacer algo que no habíamos previsto. Esto no cambia el temor de ir en una dirección inesperada, pero nos asegura que Dios está a cargo.

Como seres humanos, podemos hacer un sinnúmero de planes, pero al final es Dios quien nos lleva al resultado.

Mi propia madre tiene refranes sobre la aceptación de los planes de Dios en vez de obligarlo a cumplir con los planes que teníamos. Uno de ellos es "El hombre propone, pero Dios dispone" del devocionario de Tomás de Kempis titulado "La Imitación de Cristo." A pesar de que tan nobles sean nuestros objetivos -- e independientemente de cuanto nos esforcemos para alcanzarlos -- nuestros planes son sólo eso, planes. El devocionario del siglo XV también dice: "Las resoluciones de los justos, más que en la propia prudencia, dependen más bien de la gracia de Dios, en el cual ponen toda su confianza y al cual confían toda empresa".

Dejar que los planes de Dios formen a nuestras acciones pueden ser reconfortante, pero al mismo tiempo un desafío. Cuando los imprevistos que la vida te lanza afecten tus metas diarias o proyectos a largo plazo, podrías optar por ver estos cambios como regalos.

En este Año de la Misericordia, uno de mis objetivos es practicar la paciencia, la humildad y la perseverancia cuando las cosas no salen según lo planeado. Después de todo, las sorpresas y lo imprevisto de la vida pueden ser una oportunidad de seguir el plan de Dios y tener la confianza que seguramente dará mejores frutos de lo que podríamos haber imaginado.


Maria-Pia Negro Chin is a bilingual reporter/youth editor for The Tablet, newspaper of the Diocese of Brooklyn, New York.

 
 

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